Un ser vivo clonado es genéticamente idéntico a su modelo (su progenitor), que ya existe en la naturaleza. Y la ley estadounidense establece que no se puede patentar nada que ya exista en el medio natural. Por tanto, no existen razones para que la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, merezca la protección que confiere la propiedad industrial.

 

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